Sobre correr
16 Mar 2026Cuando estás acostumbrada a correr, detenerse parece casi un fracaso.
Todos corren un poco, por muchas razones distintas. Hay quien corre por diversión, hay quien corre para perseguir algo, hay quien corre para escapar, hay quien corre porque es la única forma de hacer que 24 horas sean suficientes.
Y luego está quien corre porque es la sola manera que conoce de vivir.
No es una cuestión de huir, o al menos no conscientemente. Correr te permite vincularte a muchos lugares, aunque sea por un breve período de tiempo. Te concede un pase para atravesar tantas puertas que no tienes tiempo de visitar sus interiores. Te permite explorar tantas partes de ti misma que te vuelves dependiente, hechizada por la multitud de cosas que puedes llegar a ser.
La carrera tiene una connotación extraña. En la sociedad moderna, si no corres estás haciendo algo mal: desacelerar es sinónimo de debilidad, de carencia, de ineficiencia.
Y yo había hecho mío todo eso. Correr siempre me ha dado seguridad: me siento a salvo en el movimiento, puedo ver todo a mi alrededor, aunque esté borroso. Como un tren de alta velocidad, recorría las vías del mundo sin frenar jamás. Las personas subían en marcha, las ciudades pasaban rápidas, y ni siquiera veía las estaciones.
Hasta que tuve la oportunidad de detenerme.
Un día, de repente, un camino que me parecía imposible se convirtió en la vía correcta que recorrer.
Y frené, de golpe.
Me sorprendí al descubrir que aquello que hasta ese momento me daba tanto miedo, cuando ocurrió encajó conmigo.
Descubrí que quedarse no significa dejar de aprender, sino más bien conocer más profundamente. Que a veces las cosas que damos por sentadas sirven de escudo a un personaje que es distinto de la persona. Y que las multitudes no dependen del lugar en el que uno se encuentra, sino de la curiosidad que se invierte en lo que nos rodea.
Y así fue como Roma se convirtió en mi STOP. La ciudad donde quedarme, explorar y explorarme. Donde sembrar y cultivar. Donde crecer, expandirme, prosperar.
No niego que echo de menos correr, pero por ahora me alegra limitarme a una marcha en el mismo lugar.
