La vida es un viaje
25 Jun 2025De pequeña pensaba que al acabar la carrera tendría la vida resuelta, que mantendría siempre las mismas amistades, el mismo trabajo, que viviría siempre en mi Rosario natal… una idea que me generaba bastante tranquilidad. Con el tiempo me di cuenta de que había sido muy naif, que la vida no puede planificarse con esa simpleza y que aunque pudiese ¿realmente quería mantenerme para siempre en ese status quo?
Cuando logré tener mis primeros ahorros, desde mi lugar de cierto privilegio, no dudé en destinarlos a viajar (y en ir a conciertos, pero eso no tiene nada que ver en esta historia). Quería conocer cosas nuevas, ver cómo era la vida en otras partes del mundo.
Viajando descubrí que existen mil maneras de vivir la vida, que el mundo era mucho más complejo de lo que yo pensaba. Que nuestro camino por aquí va de ir tomando decisiones, cruciales o insignificantes y que siempre hay un efecto mariposa, inevitable y sobre todo bastante impredecible.
Contra todo pronóstico, la idea de migrar empezó a ocupar cada vez más espacio, me empezó a hacer mucha ilusión la idea de tener esa experiencia y aunque también me daba bastante pánico la idea de mudarme a 10mil km de distancia de casa, más pánico me daba la idea de encontrarme 30 años después preguntándome qué hubiera sido de mi vida si …
Entonces apareció el ¿por qué no? y como una de esas veces en las que el miedo termina empujando al movimiento, emprendí mi propio viaje y Madrid se transformó en mi nueva casa, abriéndome millones de puertas, presentándome gente maravillosa, poniéndome en sitios que jamás hubiese imaginado.
Ahora me tranquiliza la idea de no tener nada resuelto, de saber que puedo imaginar y planear todo lo que quiera y que no tengo manera de saber qué me deparará la vida.
Porque al final creo que lo más maravilloso de viajar es dejarse llevar, permitir que el viaje nos atraviese, que nos haga cuestionarnos absolutamente todo, que nos modifique íntimamente, que nos provea de una nueva mirada para interpretar al mundo.
Y es que si sucediese exactamente lo que habíamos planeado, la vida se trataría de un mero trámite y no de un verdadero viaje.
