Nunca sabes qué te deparará el futuro

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Nunca sabes qué te deparará el futuro. Cuando eres niña sueñas con ser astronauta, viajar a las estrellas y volar más allá de lo que ven tus ojos, unos ojos llenos de fantasía e ilusión. Empiezas a crecer y te planteas ser veterinaria, para ayudar a los animales, ser socorrista, para ayudar a los que no saben nadar, ser arquitecta, para construir casas a quienes no tienen hogar… Pero cuando llegas a cierta edad te das cuenta de que ninguna de esas cosas es para ti, te mareas con la sangre, te da un poquito de miedo el mar y no tienes visión espacial -porque sí, a esas alturas ya sabes lo que significa “visión espacial” y lo poco que te gusta- y todos tus planes se vienen abajo. Aunque en ese momento no te das cuenta de lo que tenían en común todas esas profesiones: ayudar.

 

Yo fui esa niña, no tenía ni idea de cual sería mi futuro, de cual sería mi profesión, no encontraba nada que realmente me llenase. Estudié Comunicación Audiovisual porque me gustaba hacer vídeos y sobre todo escribir, pero no fue hasta que me puse a trabajar cuando me di cuenta de que lo que de verdad quería hacer era ayudar a los demás. Se me daba bien la atención al cliente, gracias a mi paciencia y mi empatía -o eso me decían mis jefes- y quitando algún caso negativo, siempre llegaba a casa con algo nuevo aprendido. 

 

Empezar a trabajar en Cruz Roja me hizo darme cuenta de que realmente con mi trabajo podía ayudar a la gente, ver de cerca la labor de una organización así me puso los pelos de punta. Entendí que realmente existe la solidaridad, que, si unimos fuerzas, entre todos podemos hacer mucho bien a personas que realmente lo necesitan. 

 

Cuando me surgió la oportunidad de trabajar en dgtl fundraising tras un periodo un tanto “raro” en el que trabajaba porque no me gusta estar quieta y estudiaba para tener cada vez más conocimientos, me sentí por primera vez en mucho tiempo, realizada. Empieza para mí una etapa diferente y bonita, que cojo con mucha ilusión y ganas y en la que podré hacer aquello que siempre quise, ayudar. La niña que fui estoy segura de que estaría muy orgullosa.

 

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