Mi color favorito es el amarillo

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El amarillo es un color primario, que no puede crearse por mezcla. Es universalmente considerado como un color alegre que representa la felicidad, la luz del sol, el optimismo y la creatividad. Sin embargo he conocido a más personas que se llamen Aidée (2) que las que afirman que el amarillo pueda ser un color favorito. Debe de ser el color más odiado. Muchos verdes y rojos, algún naranja…En cambio me he cruzado con tantos azules que he dudado de mi propio gusto. (Tanta gente no puede estar equivocada, ¿no?)

 

La percepción del color no sólo es personal sino también contextual, incluye todo tipo de fenómenos que, para la mayoría de los espectadores se mueven en una neblina de referencias no deseadas y al parecer inagotables. Los colores despiertan recuerdos, inducen emociones, y disparan asociaciones caprichosas. Una paleta limpia y brillante genera una sensación diferente de la que producen una airosa y pálida o una apagada y oscura.

 

Es difícil definir qué hace que prefieras un color u otro, pero hay algo que juega un papel clave: los estímulos. Asociamos los colores a situaciones (placenteras o no), a estilos de vida, y a estados de ánimo, porque hemos visto esos colores representados muchas veces en marcas, anuncios y packagings. Los diseñadores exploran el contexto cultural del color, su contenido narrativo y sus efectos psicológicos con el fin de alterar el significado de una imagen, de un entorno o de un producto, y modificar el impacto que tiene sobre los usuarios.

 

Seguro que es fácil recordar tres marcas asociadas al color rojo, el color que emplea el partido político que votas, y en qué momentos es procedente vestir de negro en las culturas occidentales.

 

De pequeño eliges un color, y ya está, no te paras a pensar por qué, ni para qué, ni qué implicaciones tiene. ¿Hay algo más inofensivo que la elección de un color? Y de una tipografía, y de una fotografía, y de un logo, y una ilustración… 

 

Es lo que más me gusta de mi trabajo, y lo que me ha llevado donde estoy ahora. Esta “filia” rarita empezó como digo, con la elección de un color poco popular como favorito. Posteriormente en la carrera descubrí sus connotaciones, reglas e importancia de su aplicación. Completé su ámbito más comercial en el máster y finalmente cuando decidí emplear todo el conocimiento acumulado en los últimos años en un sector distinto como el fundraising, me topé con una pregunta random en la entrevista de trabajo: “¿Cómo le explicarías el color amarillo a una persona ciega?”

 

¡Qué casualidad! ?

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