¡Yo no estudié para esto!

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La publicidad se basa en una cosa, la felicidad. Y, ¿sabes lo que es la felicidad? La felicidad es el olor de un coche nuevo. Es ser libre de las ataduras del miedo. Es una valla en un lado de la carretera que te dice que lo que estás haciendo lo estás haciendo bien”.  
 
Esta frase es de Don Drapper, un publicista alfa de ficción que define muy bien el rol que impera en el mundo de la publicidad. 
 
Escoger dedicarte a la publicidad es una mala elección si quieres vivir acorde con tus principios -siempre y cuando esos principios sean el bien común-, ¿o no?.
 
Una vez oí a un publicista real decir que el día que la gente sea feliz los publicistas nos quedaremos sin trabajo. 
 
El consumo de productos actúa como un ansiolítico de liberación instantánea y corta duración. Las personas tendemos a tapar los problemas en lugar de resolverlos. 
 
El consumo superfluo cumple esa función, es lo mismo que querer tapar una depresión sólo con pastillas en lugar de abordar una introspección dolorosa y atajar el dilema vital que la propicia. Hay que ser valiente y esa característica no abunda en un momento histórico en el que impera la individualidad.
 
En realidad, para todo el mundo es difícil ser siempre lo suficientemente humilde como para reconocer que somos defectuosos.
 
Lo peligroso de la publicidad no es ella en sí misma si no el uso que se haga de su potente capacidad de persuasión. De igual modo que el mal de un arma no está en el arma en sí sino en la intención de aquel que la porta. Así que llegado a este punto de mi vida y tras unos años vendiendo obsolescencia programada en disonancia con mis principios, encontré una vía alternativa de ganarme la vida sin irme a vivir a una granja: Dedicarme a persuadir a las personas que quieren un mundo mejor a tomar acción.
 
Como Don Drapper antes de ser publicista era persona terminaré con otra frase que muestra su humanidad y con la que sí estoy de acuerdo: “Nunca inviertes demasiado tiempo pensando, preocupándote y cuidando de tu gente porque al final del día la gente es lo único que importa”.
 

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