El muro

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Cuando empecé mi afición por el “running” no era consciente de todos los puntos en común que tiene este deporte con la vida. Como si de una maratón se tratara, la vida va pasando por diferentes etapas en las que nuestras sensaciones, nuestra fuerza o nuestras ganas van cambiando.

Los inicios son siempre ilusionantes. Siempre he cogido las nuevas experiencias con muchas ganas, pero con la velocidad justa para mantener el ritmo sin cansarme demasiado pronto. Así me sentí al empezar mi carrera, Ciencias Políticas. Desde pequeña siempre me ha interesado la política, y con los años fui dándome cuenta de que ésta era mucho más que un debate sobre un asunto concreto o un titular del periódico. La política es fundamental para el cambio, y esa siempre ha sido una de mis metas, cambiar el mundo. Los cursos fueron pasando y conseguí mantener el ritmo gracias a mis ganas de aprender, que siempre han sido un empuje fundamental en mi vida.

Cuando me despedí de la universidad necesitaba un avituallamiento, reponer energías para continuar la marcha con las mismas ganas y el mismo ritmo. Y fue entonces cuando di con la cooperación internacional y el mundo del tercer sector. Además de mi interés por la política, siempre he sido de espíritu reivindicativo y he tratado de luchar contra lo que yo he creído que eran injusticias, así que decidí formarme más y realizar un Máster en Cooperación Internacional al Desarrollo. Carrera, máster, idiomas. Ya formaba parte de la famosa generación de jóvenes mejor preparada, la misma que se topó con el peor momento del mercado laboral en muchos años.

Llegó entonces mi muro, ese momento en el que sientes que no puedes mantener el ritmo, que quieres parar, abandonar. Dicen los maratonianos que su muro suele estar en el km 30. Yo en el km 30 me encontré con una crisis económica internacional; un mercado laboral débil y dualizado en el que lo único a lo que los jóvenes podíamos aspirar era, y sigue siendo en la mayoría de los casos, a conseguir unas prácticas mal pagadas; una sociedad en la que todo se expone para conseguir más “likes”. 

¿Qué podía hacer para saltar tan alto muro? Volver a coger impulso, a ilusionarme, a poner un pie delante del otro. La meta de mi vida todavía está lejos, pero entrar en dgtl fundraising ha sido el impulso definitivo para volver a coger el ritmo.

 

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