Ya hace un año

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Por estas fechas hace un año, me decidí a hacer algo que llevaba muchos años pensando: fundar dgtl, una agencia digital para organizaciones sociales.

Hay muy buenas agencias digitales pero ninguna que entienda realmente el sector social. En más de 10 años en el sector había visto, y también vivido personalmente, como muchas ideas y campañas que a priori podían ser muy buenas fallaban por no entender pequeños matices. Algunos relativos al funcionamiento de las organizaciones, otros por no entender por completo las expectativas de las personas hacia las organizaciones y, tal vez el más habitual, lo diferentes que son las motivaciones para que alguien apoye una causa.

Así que el punto de partida era bastante sencillo: nosotros seríamos esa agencia, aprovechando lo que había aprendido estos años trabajando con organizaciones de toda Europa.

Y antes de empezar, me fijé 2 objetivos:

  • Que las personas que formasen parte de dgtl fuésemos felices.
  • Conseguir que, tras años de ser la eterna promesa, el canal digital pasase a ser realmente importante para las organizaciones.

Sobre el primer objetivo, no tengo ninguna duda que para mi se está cumpliendo. Disfruto cada día como nunca lo había hecho (y he tenido la suerte de vivir proyectos extraordinarios). Intuyo por la energía que me rodea cada día en la oficina que no soy el único que se siente así. Estamos construyendo algo especial y somos conscientes de ello.

El segundo objetivo aún está lejos. Aunque vamos consiguiendo resultados, estamos muy lejos de cumplir el potencial que tiene este canal. Pero a lo largo de estos meses vemos indicios que el camino que estamos siguiendo terminará por llevarnos a donde queremos ir.

Ahora que ha pasado un año, todo apunta a que dgtl es un proyecto viable. Y yo tengo sobre todo la sensación de ser un tipo con suerte, que se siente tremendamente agradecido.

En primer lugar, a mis socios. Natalia, Daryl, Miryam y Alberto apostaron por nosotros y nos dieron todo lo que necesitamos para arrancar. En los días difíciles, su apoyo y aliento y en los días buenos, el cariño y la energía para avanzar más rápido.

En segundo lugar, a mi equipo. Sara, David y Nati, que son en realidad mis co-fundadores. Un tipo que acababa de salir de Change.org les contó un proyecto, apenas una visión, y los tres quisieron formar parte. Renunciaron a dinero y estabilidad para acompañarme en esta aventura. Cuando personas con ese talento confían en ti, te sientes capaz de cambiar el mundo. Y las personas que se ha unido al equipo después, como Bea y Luis, nos hacen más fuertes cada día.

Y por último, a las organizaciones que apostaron por nosotros. Cuando empecé a contarle a algunas organizaciones que iba a montar mi propia agencia, su respuesta fue “cuenta con nosotros” antes de dejarme acabar la frase. Esa confianza antes de haber arrancado hace que ellas también sean parte de dgtl. No son nuestros clientes, son nuestros compañeros en esta aventura.

Así que gracias, gracias a todos. Y ya dejo de ponerme ñoño y me vuelvo a trabajar para que podamos celebrar muchos más aniversarios.

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