¿Qué hace un chico como yo en un sitio como este?

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En mi familia siempre hemos sido muy guerreros. Desde muy chiquitito recuerdo como siempre hemos tenido debates muy intensos sobre temas muy diversos que incluso nos han llevado a enfadarnos de manera personal. Con los años parece que nos hemos suavizado, o simplemente, nos hemos conocido mejor.

Aunque pueda parecer estúpido decir esto, Es probable que la profesión (como pasa con los magos y las varitas) elija a la persona y no al revés.

Cuando era pequeño soñaba con las típicas profesiones que sueñan casi todos en ese momento: meter goles, apagar fuegos, actuar sobre un escenario…. Pero llegó un día en que las cosas empezaron a cambiar. A los 7 años acababa de empezar en el colegio y  se presentó la oportunidad de ser el delegado de clase y bueno, la verdad es que debió gustarme porque hasta los 23 años fui pasando por muchas clases  sin dejar de ser el pesado de turno. Pasé también por muchas asociaciones y movimientos y llegado el momento me di cuenta que lo que llevaba haciendo desde que era un enano tenía un punto en común, lo que me atraía de todo esto era luchar contra las injusticias, injusticias que crecían de tamaño a mucha más velocidad que yo.

Decidí estudiar Derecho porque presuponía que la mayor parte de las asignaturas enseñarían a luchar contra los problemas más graves de la sociedad y a defender los derechos humanos.  La decepción fue mayúscula,me di cuenta de que el foco estaba puesto en las empresas y la economía y no en las personas pero, cuando acabé  la carrera, entendí que muchas herramientas podían ser usadas para lo que yo buscaba. Empecé entonces como voluntario en varias ONG como UNICEF, ACNUR, Rescate y un largo etcétera y fui comprendiendo que lo que faltaba en el sector era gente que contara lo que otros hacían, altavoces de difusión de lo que pasaba y de como entre todos podíamos cambiar las cosas.

También desde muy chiquitito siempre me gustó muy mucho escribir. Era algo que no compartía con el resto de la humanidad salvo en muy contadas ocasiones (algún concurso de literatura o ejercicios en el instituto que firmaba como anónimo) que siempre acaban con un sorprendente gran resultado. Me fui haciendo más mayor y me di cuenta de que todo esto que escribía para mí le gustaba a los demás y hubo un día que mis dos neuronas se juntaron y unieron las dos cosas que me encantaba hacer: luchar contra las injusticias y escribir.

Con estas llegó la oportunidad de dgtl, un sitio que apoya a tantas organizaciones y lucha contra tantas injusticias que me cautivó desde que oí hablar de ellos. Un sitio donde crecer y ayudar a crecer.  Y aquí estoy, con mucho por escribir y muchas injusticias contra las que luchar. Siempre me han dicho que soy extremadamente cabezón y que soy un defensor de causas “perdidas”. Siempre las pongo con comillas, porque si luchamos por ellas, ninguna causa está totalmente perdida.

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