La importancia de seguir el rastro de una historia: storytelling de profundidad

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Que las historias forman parte de nuestra esencia como seres humanos nadie lo dudaba. “Necesitábamos” desempolvar el concepto, renombrarlo en inglés y hacerlo tendencia. Y aquí lo tenemos, el storytelling se ha puesto tan en boca de todos que está a punto de pasarse de moda.

No, imposible. Lo acabaríamos llamando de otro modo (cada vez se escucha más storymaking), pero la necesidad de contar historias para explicar y explicarnos el mundo solo se irá cuando nos hayamos ido todos.

El hecho de que las historias estén presentes en todas partes y a todas horas hace que muchas veces saltemos de una a otra sin profundizar en su evolución. Conocemos muchas veces a el personaje o los personajes, su desarrollo, el conflicto y, de un modo u otro, su resolución. La cuestión es, ¿qué pasa después? ¿Cuáles son los conflictos con los que se encuentra nuestro personaje a lo largo del tiempo? ¿Hay algún nuevo cambio en su vida? ¿Hay algo que podamos hacer para ayudar al personaje a superar los conflictos que no estaban antes?

Ocurre en los medios pero también en la comunicación de las ONG. Nos presentan una historia, nos involucramos con el personaje y después de saber qué le ocurrió en un momento determinado, no volvemos nunca a saber nada más de él.

Frente a esta tendencia, me gustaría reivindicar hoy lo que he llamado storytelling de profundidad (por seguir con aquello de los conceptos y por referencia al periodismo de fondo) utilizando dos ejemplos que he visto recientemente en los medios en torno a la situación de las personas buscando refugio en Europa.

#FINDINGHOME de la revista TIME

Desde el pasado mes de septiembre, la revista TIME está acompañando a 4 mujeres en busca de refugio en Europa. Todas ellas se quedaron embarazadas a lo largo del camino de huída de su país, Siria, y ninguna de ellas esperaba acabar dando a luz bajo las lonas de una tienda de campaña en un campo de refugiados. Más de 1.000 mujeres refugiadas dieron a luz en los campos de refugiados de Grecia solo durante 2016. Sus bebés nacen sin pertenecer a un estado que les de una nacionalidad y ante un futuro cada vez más incierto para las personas refugiadas. La apuesta de la revista TIME por seguir cuatro historias concretas a lo largo de un año entero, a través de texto, vídeo y foto, apunta a una necesidad de profundizar en la evolución de sus vidas para tratar de entender qué ocurre con las miles de personas para las que llegar a Europa es iniciar una nueva odisea. Otra manera también de interacturar con el público, conseguir su atención e implicarle en la historia a lo largo del tiempo.

#theNewArrivals

Siguiendo con la realidad de las personas refugiadas, The New Arrivals en un proyecto de periodismo en el que cuatro grandes medios europeos seguirán diferentes historias de personas migrantes y refugiadas a los largo de 18 meses. A través de grandes reportajes multimedia, los cuatro medios –El País en España, The Guardian en Reino Unido, Le Monde en Francia y Spiegel Online en Alemania- tratarán de ilustrar los retos a los que se enfrentan estas personas al llegar e instalarse en un nuevo país, su situación humanitaria, sus aspiraciones, su integración en las nuevas comunidades o el impacto que puede tener su presencia en las poblaciones locales. El País ha elegido la historia de un grupo de inmigrantes en busca de trabajo cuyas vidas convergen en un equipo de fútbol de Jerez de la Frontera: el Alma de África.

newarrivals

Frente a una realidad que ha estado muy presente en los medios en los últimos dos años y que siempre corre el peligro de desaparecer, aportar por nuevas formas que apunten a la profundización es una manera de ir más allá del titular.

Ambos son ejemplos de periodismo de fondo, de profundidad o de largo alcance y que podríamos trasladar perfectamente al modo en que abordamos las historias en las ONG. Es frecuente que en las organizaciones volvamos a buscar el rastro de una historia a lo largo del tiempo. Recuerdo que un años después del terremoto en Haití de 2010, en Save the Children seguimos la historia de una niña, Andreise, que había perdido su hogar bajo los escombros. Volvimos un año después para conocer como había evolucionado su historia pero en realidad, los trabajadores de Save the Children en terreno habían estado en contacto con ella y su familia en muchas ocasiones. ¿Por qué no fuimos informando periódicamente de cuáles eran los problemas con los que se encontraba esta niña, sus amigas, sus padres, su escuela?

No creo que una sola historia sirva para explicar una problemática entera pero si creo que profundizar en las historias y seguir su rastro nos ayuda, no solo a sentirnos más parte de ella, sino a dar una voz activa a las personas en el relato de sus propios problemas. Y nos ayuda, en última instancia, a comprometernos y a cumplir quizás con esa otra necesidad tan humana de ayudar.

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