Curry, arroz y algunas cosas sobre la suerte

09 Oct 2023

El mundo del cine tiene muchas anécdotas, pero una de mis favoritas es la de cómo Yasujiro Ozu se volvió director.

Cuando trabajaba como asistente de dirección para Kamata Studio, luego de una larga jornada de trabajo (ya estamos familiarizados un poco sobre el ritmo japonés) se encontraba en la fila de la cafetería por su curry con arroz. Sin embargo, eludiendo cualquier presencia de Ozu, el plato fue entregado al director que apareció después de él. Los siglos de respeto y diferencias gremiales acabaron cuando Ozu decidió gritar “¡Yo estaba primero!” Al final consiguió su curry con arroz, pero adicionalmente, luego del escándalo, el studio se impresionó por tal suceso y fue promovido a director el mes siguiente. Bien por él.

El curry es uno de esos platos que he rechazado por la ignorancia basta de asumir un sabor con solo verlo, aunque ahora me arrepiento de todos esos años perdidos sin ese sabor; aún así el plato de curry como catalizador de un debut cinematográfico de uno de los más importantes exponentes del cine japonés es un detalle gracioso a mi parecer. La idea de estar en el momento correcto es importante, pero también reaccionar genuinamente. Porque la suerte es verídica cuando no haces nada para generarla, pero Yasujiro Ozu gritó por ella.

En el cine, como en el arte en general, todo está vinculado a casualidades pero no creo que tanto por suerte. Como Ozu, muchas veces tuve que gritar para conseguir algo y he de admitir que me ha sido difícil ante mi personalidad tímida. Porque creo que nos han enseñado a estar en silencio esperando las oportunidades pero debemos empezar a hablar un poco más. He vivido en diversas ciudades y todo ha sido fruto de salir a preguntar o simplemente ser curiosa en cómo hacer algo. También soy consciente de que he perdido oportunidades al no reaccionar tan avispadamente. Pero vamos, que estamos mejorando.

No sé muy bien qué me deparará en unos años, pero sé que estoy empezando una vida en otro país y conociendo nuevas personas como dejando otras atrás. Sé qué es difícil, y seguro también te lo repites, tratar de que a uno se le escuche; pero para seguir aprendiendo no hay que “pasar hambre” como lo hizo nuestro director japonés en su tiempo.

A veces no es que tengamos solo suerte, sino que solamente estamos pendientes de que no nos quiten nuestro plato de curry caliente.

Escrito por:

alev

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